La historia de la lechuza negra
Buenos días, tardes o noches donde quiera que se encuentren, como probablemente ya hayan intuido si son lo suficientemente inteligentes como para no casarse mientras hablan y no cagarla al hablar. Sin más, comencemos.
Esta historia es acerca de brujería y es poco conocida por lo que he investigado y no me extraña puesto que hay muchas historias de brujas.
Este suceso sucedió en la comunidad de Alta Piedra, en las afueras de la ciudad de Florida en Uruguay, a las orillas del río Santa Lucía Chico.
En ese entonces la comunidad era bastante pequeña en comparación a la de algunos pueblos.
Hace ya muchos años aunque no hay ninguna época concreta, sin embargo intuyo que antes de los 2000 y después de 1850. Hubo una oleada masiva de bebés desaparecidos entre recienes nacidos y niños de 1 año aproximadamente. Sus progenitores anunciaban que habían desaparecido durante la noche y sin dejar rastro ninguno, el único indicativo de que fueron hurtados de sus cunas fue que siempre había una ventana o rendija que se quedaba abierta o una puerta pero era extraño ya que era muy pequeña como para que alguien hubiera podido entrar al domicilio por allí. En una semana ya habían desaparecido más de 3 recién nacidos y otros bebés habían amanecido con moratones y arañazos en la piel. La policía no hizo nada relevante y menos después de las acusaciones de brujería del caso, les parecía absurdo, sin embargo en un intento fallido de calmar a la comunidad comenzaron a realizar rondas de vigilancia nocturna en las cuales no encontraron nada raro. Este desafortunado suceso siguió durante semanas y posterior a más desapariciones y el enfado de los habitantes. Los propios vecinos decidieron actuar luego de que uno de ellos descubriera una pluma de color negra bajo la cuna de su pobre hijo que según el experto en aves domésticas del pueblo determinó que era de una lechuza. Esa misma noche la vecindad se armó con machetes, picos, palas, sal, agua bendita, entre otras cosas como defensa pocisionándose en la entrada de los domicilios en los que vivían infantes de las edades mencionadas. Cuando la madrugada dió paso a oscuridad y tranquilidad que les hizo pensar que nada pasaría, escucharon a una mujer gritar en una de las casas y el llanto de un bebé, corrieron dentro y se encontraron a una lechuza negra con ojos rojizos dentro de la cuna del bebé de esa casa y atrapada con una sábana de cuna de color azul celeste. La lechuza estaba llena de sal y debajo de la cuna de la criatura descansaban tijeras abierta en seña de alejar malos espíritus y varios saquitos de sal. Antes de que comenzaran a apalear a la lechuza, una voz humana femenina los detuvo boquiabiertos, les dijo que le perdonaran la vida a lo que ellos solo insistieron en preguntar quien era y si era una bruja, la respuesta de la lechuza fue afirmando a sus sospechas y les prometió que les devolvería a los bebés desaparecidos a cambio de que la dejaran marchar, ellos desesperados por la situación la colocaron en una jaula para pájaros proporcionada por una vecina y pusieron rumbo bosque adentro, llegado a un punto en medio del bosque divisaron una casa de madera a la que accedieron con la bruja, sin embargo los había traicionado y la escena con la que se encontraron fue una muy sangrienta en la que extremidades, torsos y cabezas infantiles colgaban del techo amarradas por listones de seda rojos. La bruja les había mentido afirmando que solo se los había llevado para poder criarlos...
Cuando los vecinos quisieron hacer algo al respecto la lechuza había desaparecido y jamás se volvió a saber nada de quienes fueron en busca de los infantes ni de la bruja y menos de aquella casa misteriosa.
Espero que tengan un buen día, noche o tarde dependiendo de donde se encuentren y espero que les haya gustado esta breve historia uruguaya.
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